Carmen Lence Ferreiro, patrona por responsabilidad

Reportaje publicado en El Progreso en la sección Madera de Líder.

Carmen Lence, Consejera Delegada, aspira a que el Grupo Leche Río que dirige ascienda en el próximo lustro del noveno al quinto puesto en el ránking nacional del sector.

La muerte de un ser querido puede trastocar los proyectos profesionales e incluso vitales de una persona. Ese ha sido el caso de Carmen Lence Ferreiro (Lugo, 1970). Tras el fallecimiento de su padre hace casi un año, abandonó su acomodada vida al otro lado del charco, a más de 5.000 kilómetros de distancia, para coger las riendas del emporio creado por Jesús Lence. Asumió esa decisión, según asegura, «por responsabilidad». Un paso adelante que supone un gran sacrificio personal. Su marido, que es un alto ejecutivo de una multinacional farmacéutica, y sus dos hijos, un niño de 13 años de edad y una niña de 11, siguen viviendo en Boston (Estados Unidos).

Si nosotros desaparecemos, el sector lácteo gallego quedaría en manos foráneas. Eso como gallega, como hija de mi padre, no lo puedo permitir. Sería muy triste y no habría justificación alguna”, afirma esta empresaria.

Carmen Lence, que asegura que se siente “muy afortunada” y que es “un honor que mi padre haya dejado la empresa en mis manos”, hace patria. Luce como bandera el apego de la firma a la tierra que la vio germinar hace más de 40 años. “El Grupo Leche Río es único. A parte de ser una empresa familiar y la única de capital íntegramente gallego, es la industria gallega que más leche recoge en esta comunidad autónoma, toda la transforma en Galicia y, por tanto, todo el valor añadido se queda en Galicia”, resalta.

Lleva casi un año al frente del hólding —además de en el lácteo, tiene intereses en el sector de la hostelería y en el de las estaciones de servicio, entre otros— y, aunque Jesús Lence dejó todo atado y bien atado, ya se nota su mano en su forma diferente de dirigir la empresa. Eso sí, apenas ha hecho cambios en el despacho que fue de su padre y que ahora ocupa ella, en donde se realiza la entrevista.

Jesús Lence rechazó todas las ofertas que recibió a lo largo de su vida para vender el Grupo Leche Río

Explica que Jesús Lence la dirigía “de una forma personalista”. Llevaba, como se suele decir, toda la empresa en la cabeza. “Era un crack negociando y aprendí mucho de él. Ojalá fuese una cuarta parte de buena de lo que lo fue él”, precisa.

“Ha dejado una empresa muy sólida, sin deudas, que da beneficios, con una plantilla muy fiel —la permanencia media es de 12 años y hay quien lleva 38 trabajando con nosotros—…”, apunta.

Recuerda que su padre tuvo a lo largo de su vida varias ofertas encima de la mesa para vender su grupo, pero que las rechazó.

Carmen Lence, que asegura que tiene “una buena capacidad para escuchar, aprender rápido y  adaptarse a la situación”, apuesta por “un cambio de cultura empresarial”.

“La clave es rodearse de gente buena y saber escuchar y mi trabajo es tomar decisiones basadas en una buena información”, afirma la consejera delegada del Grupo Leche Río, que asegura que su padre le advertía de que “lo difícil era, sobre todo, tomar decisiones duras y mantenerlas”. Asegura que siempre le decía: “Carmen no te preocupes, ocúpate”.

Reniega de lo que denomina como “parálisis por análisis”, dejar pasar el tiempo sin atreverse a dar un paso al frente porque entonces se corre el riesgo de que se anticipe “la competencia”.

Reforzará las marcas propias en detrimento de las blancas que envasa para la distribución

Carmen Lence, que se marca el ambicioso objetivo a cinco años de aupar al grupo del noveno al quinto puesto en el ránking nacional del sector, apuesta por reforzar sus marcas propias (Río y Leyma), en detrimento de las blancas que envasa para la distribución, una línea de negocio que ya inició su padre.

“Se trata de sacar un producto con mayor valor añadido para ganar más y así poder pagarle mejor a nuestros proveedores y empleados”, explica.

La figura de Jesús Lence está siempre presente en sus palabras. Cuando ella echa la vista atrás, advierte de que la compañía que dirige hoy en día fue fruto de un ejercicio de superación. “Lo que parecía el principio del fin se convirtió en el mayor éxito empresarial de mi padre”, señala.

Sostiene que su padre representaba valores como el coraje, la perseverancia, la iniciativa y la colaboración

Jesús Lence siempre decía que desembarcó en este sector por “una casualidad de la leche”, según recuerda su hija, que indica además que él aseguraba que nunca había ordeñado una vaca y que incluso le infundían respeto sus cuernos.

Pero difiere de esa irónica reflexión que hacía su progenitor, porque considera que el crecimiento del grupo se asentó en cuatro valores que representaba él “coraje, perseverancia, iniciativa y colaboración”.

El que fue el empresario lácteo gallego más influyente empezó de rebote. A mediados de los años 70 se dedicaba a la venta de gasóleo. Se vio con el agua al cuello debido a lo que le adeudaba un empresario que se ganaba la vida transportando leche. Cuando le exigió que le pagase porque si no se iba al tacho, este le entregó en compensación los tres camiones cisterna que tenía. Para poder rentabilizar esos vehículos comenzó a transportar leche a Francia.

Carmen Lence recuerda que su primer contacto con la empresa familiar fue en la estación de servicio que entonces tenía en la Nacional VI, en O Corgo. Apenas tenía 10 o 11 años. Necesitaba subirse a una caja de refrescos para poder llegar a la registradora y teclear los importes de los repostajes.

Considera que la empresa familiar es un privilegio y una responsabilidad

Alcanzada la mayoría de edad, cuando cursaba Empresariales en Lugo, iba a clase por la mañana y a la fábrica por la tarde. «Para mi padre era importante aprender trabajando», señala la consejera delegada, que sostiene que «la empresa familiar es un privilegio y una responsabilidad».

Pero su propósito entonces era acabar la carrera fuera del país, aprender inglés y trabajar para otras empresas. Así a principios de los 90 decidió irse al norte de Inglaterra a finalizar sus estudios universitarios. Trabajó en Londres y después en Madrid, en donde realizó el máster International MBA en el Instituto de Empresa, considerada una de las principales escuelas de negocios del mundo.

Regresó a Lugo a principios de la década pasada, cuando Jesús Lence ultimaba la compra de Leyma, con su planta en Arteixo (A Coruña). Ejerció durante casi tres años como directora comercial del grupo lácteo.

En 2005 volvió a hacer las maletas y marcharse debido a las obligaciones profesionales de su marido, que fue destinado a Tokio. Hasta que cogió las riendas del emporio creado por Jesús Lence se pasó 14 años viviendo en medio mundo. Además de en la capital japonesa, residió en Basilea (Suiza), San Francisco (Estados Unidos), Atenas (Grecia), Milán (Italia) y Boston (Estados Unidos).

Impartió cursos de formación a altos ejecutivos de Facebook, Google o Roche para la Universidad de California en Berkeley

Durante su primera estancia en el país de las barras y estrellas comenzó a trabajar para la Univesidad de California en Berkeley, impartiendo cursos de formación para ejecutivos.
“Tuve la oportunidad de tratar con ejecutivos de grandes empresas (Facebook, Google, Roche…) y aprender de ellos. Veía las características de los Ceo que tienen más éxito y de los equipos más productivos”, afirma Carme Lence, que asegura que esos conocimientos son los que quiere «trasladar» a su empresa. Sin perder de vista que, a su juicio, “el verdadero jefe” es el cliente, que considera que es “muy exigente” con la calidad.

“Tenemos que poner ahí fuera un producto que nosotros compraríamos como clientes y que refleje cómo somos nosotros”, precisa la consejera delegada.

De cerca

En femenino: Es de las contadas mujeres que está al frente de una gran empresa en la provincia de Lugo. No es partidaria de las cuotas femeninas, pero reconoce que si no fuera por ellas «en los consejos de administración se promocionaría a hombres».
Igualdad: En tres de las cuatro fábricas del grupo hay mujeres en cargos de responsabilidad, como jefas de planta, producción o calidad.
En cifras: El Grupo Leche Río, cuyas cuatro plantas envasan en total unos 750.000 litros de leche diarios, factura alrededor de 135 millones de euros anuales y cuenta con 230 trabajadores.
Proveedores: Recoge el llamado oro blanco en unas 430 explotaciones gallegas.
Presencia internacional: Comercializa sus productos en Mauritania, Libia, China, República Dominicana, Portugal, Francia y Alemania.