Carmen Lence: “Tenemos menos visibilidad porque nos educaron para ser discretas”

Es una de las contadas lucenses que dirige una gran empresa. Aunque dice que no ha sufrido tantas trabas como otras mujeres, también ha percibido que dudaban de su capacidad cuando cogía hace casi dos años las riendas del más importante grupo lácteo de capital gallego.

¿La dirección de empresas tampoco es ajena a la brecha de género?
Es evidente que hay un porcentaje menor de mujeres que de hombres al frente de empresas, aunque hay más de las que parece. Pero por alguna razón tienen menos visibilidad y creo que en parte es porque nos educaron para ser discretas.

¿Qué pretendió cuando en el reciente Día de la Mujer de la Ciencia visibilizó en las redes sociales la presencia femenina en puestos de responsabilidad en su grupo empresarial?
Quería agradecer el trabajo diario que realizan en el departamento de calidad –también hay hombres en el laboratorio– para asegurar que ponemos en el mercado un producto de calidad y, por otra parte, poner de manifiesto que hay un montón de mujeres en el mundo de la ciencia para que sean un referente. En general no se anima tanto a las niñas como a los niños a estudiar carreras de ciencias. Mi madre quería ser médico, le dijeron que fuera profesora y al final estudió Magisterio.

¿Se ha encontrado con más trabas por ser mujer?
Yo, en particular, no. Pero en la empresa familiar, con personas de otras generaciones, cuando hay una hija tan buena como el hijo se suele escoger al hombre. Aun así cuando me puse al frente de la empresa hace dos años me encontré con algunas personas que no creían que fuera capaz de llevar la empresa, por ser mujer, por ser heredera o por la razón que fuese. Hay gente que tiene muchos prejuicios. Y eso lo noté al principio. Pero también depende de la actitud personal. Yo tengo que saber quién soy y no dejar que los demás me definan.

“La campaña Actitud Río es un homenaje a mi padre, a todas las personas que tienen el valor de ir a por sus sueños”

La actual campaña de márketing de su grupo que protagoniza la primera bombero de España se ha vuelto viral. ¿Está pensada con una perspectiva de género?
En realidad no es sobre el empoderamiento de la mujer. Hay dos historias, la de la primera bombero de España y la de un empresario social que ha desarrollado una aplicación para ayudar a ancianos, niños con autismo… Pero la historia de María Luisa ha tenido una repercusión en los medios de comunicación que nos ha impactado. La campaña es sobre el espíritu de superación, que es el ADN de Leche Río. Nosotros somos una empresa de tamaño medio que tenemos unos competidores mucho más grandes, algunos de ellos multinacionales. La campaña se llama Actitud Río. Es un homenaje en parte a mi padre, pero también a los héroes diarios, a todas las personas que tienen el valor de luchar por lo que quieren, de ir a por sus sueños, que no se dejan amedrentar por las opiniones de los demás o por los fracasos.

¿Está centrada en la mitad sur de España?
La campaña offline la estamos haciendo en Madrid, Extremadura, Castilla-La Mancha, Cataluña… y en redes sociales a nivel de toda España.

¿Por qué?
Porque es donde más Leche Río vendemos. Queremos reforzar nuestra presencia. En Galicia vendemos mucho menos.

¿A qué se debe?
Es algo que me llama mucho la atención. Dicen que uno no es profeta en su tierra. Aquí vendemos mucho con la marca Leyma, pero con Río no, hay pocas cadenas que la tengan en sus lineales. Nos gustaría que volviesen a contar con nosotros, creemos que lo merecemos.

“Nos estamos dedicando más a la innovación y la sostenibilidad”

Está a punto de cumplir dos años al frente de este grupo empresarial, ¿cómo han sido?
Muy intensos, divertidos y difíciles. Estoy contenta de que la gente esté muy motivada y muy ilusionada con el cambio que estamos haciendo, de que se nos está reconociendo como una empresa que hace una diferencia grande para Galicia y para el sector lácteo. Somos la empresa gallega que más leche recoge en Galicia, las que están por encima son de fuera. Estamos creciendo y nos estamos enfocando en ser una empresa que valoriza sus marcas. Queremos con Leyma seguir siendo de las primeras marcas gallegas y queremos poner a Río como la leche de referencia de Galicia en el resto de España.

“La pandemia ha sido como una montaña rusa. Primero subieron las ventas una barbaridad, después bajaron mucho”

Y condicionados por la pandemia.
Ha sido como una montaña rusa. Primero subieron las ventas una barbaridad, después bajaron mucho. Hemos acabado el año con unas ventas similares, pero hemos perdido en rentabilidad. El cierre de la hostelería y los 80 millones de turistas que no han venido tienen un impacto enorme, aunque hayamos vendido más en supermercados.

Ha tenido que pagar un precio muy alto, dejar a su marido y a sus dos hijos en Estados Unidos.
Es la parte más dura, que tus hijos y tu marido estén al otro lado del mundo, porque antes aún podías ir a verlos, pero con la pandemia se ha complicado muchísimo. Es un sacrificio para mí, pero sobre todo para mi familia. Es un precio que lo pago yo y ellos. Tengo la fortuna de que mis hijos y mi marido me apoyan porque si no no lo podría hacer. Lo aprecio y valoro muchísimo. Yo también durante mucho tiempo apoyé su carrera. Al final una familia tiene que ayudarse unos a otros. Esta empresa representa mucho para mí, pero también para Galicia. A mi padre le costó una vida llegar hasta aquí y por eso hay que luchar por ella. Esta empresa puede llegar a otro nivel y es donde la quiero poner.

¿Cómo está el sector lácteo?
Hoy en día está tranquilo. Estoy muy pendiente del campo. Los del sector primario y en particular del lácteo son productos de primera necesidad. Pese a que se ha vendido menos en hostelería, hemos mantenido los contratos igual con los productores. Este es un sector supercompetitivo, pero nos llevamos bien con las demás empresas.

¿Qué proyectos tiene?
Poco a poco nos estamos dedicando más a la innovación y la sostenibilidad. Vender leche UHT tiene sus limitaciones, por eso estamos trabajando con el Aula de Productos Lácteos del campus lucense con varios productos que están a punto de salir para añadir valor. El nuevo brik de Río es un envase 89% renovable y su tapón es de origen vegetal y la botella es totalmente reciclable, ya no tiene aluminio. También estamos valorando un proyecto de economía circular, no solo para Leche Río sino también para que sea tractor de las ganaderías que trabajan con nosotros. En el campo todos nuestros productores tienen la certificación de bienestar animal y hemos empezado un proyecto piloto con 20 explotaciones para ayudarles a ser más efectivas. Los ganaderos tienen que cobrar un precio justo, pero tienen que aprender también a ser más eficientes para controlar mejor sus costes.

Se acaba de incorporar a la nueva directiva de la patronal gallega (CEG), que preside Juan Manuel Vieites, ¿por qué?
Galicia necesita un liderazgo fuerte de los empresarios, sobre todo ahora que vienen los fondos europeos de recuperación. La administración pública nos va a ayudar a que ese dinero llegue a Galicia, pero los empresarios tenemos que fomentar que se presenten proyectos porque si no vamos a perder una gran oportunidad. Que Galicia sea una economía cada vez más fuerte y que sea más atractiva para que vengan empresas de fuera es bueno para todos. Precisamos un diálogo unido y fuerte para que las empresas se queden aquí; cuantas más se vayan peor lo tendremos todos, más difícil será contratar a personal cualificado.

Ha decidido también mantener el legado de su padre con el Breogán.
Una de las cosas en las que creía mi padre era en apoyar a su ciudad y yo estoy de acuerdo con esa filosofía. El Breogán es algo muy importante para Lugo y por eso lo apoyamos. Me ofrecieron ser parte del consejo de administración y tiene sentido porque somos el accionista mayoritario. El Breogán, para que funcione a largo plazo, también se tiene que gestionar como una empresa, porque si no no es sostenible, si no es un malabarismo continuo.

Esta entrevista fue publicada en El Progreso el 5 de marzo de 2021; realizada por Arsenio Coto. Fotografía de Victoria Rodríguez (AEP).

 

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